Pese a la prohibición del uso de estos dispositivos, es que se abrió una investigación y los internos fueron identificados.
En las últimas horas, se viralizó un video en el que se puede ver al reconocido influencer Valentín Melo compartir en sus redes sociales, una charla con un grupo de tres personas, quienes resultaron ser presos que se encuentran alojados en el Penal de San Felipe, en la provincia de Mendoza. Pese a que rige una prohibición por el uso de estos dispositivos, lograron burlar las requisas.
En el video se ve al influencer preguntarles: «¿De dónde sos papá? ¿Sos de España?» a lo que los internos respondieron: «Somos de Argentina, estamos en el penal de San Felipe, Mendoza». Luego, el joven, en tono de broma les preguntó si eran de Noruega. Esta entrevista se dio mediante la aplicación OmeTV, que permite hablar con personas en distintas partes del mundo.
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Tras la viralización del video, que ya tiene millones de reproducciones, el Servicio Penitenciario inició una investigación para determinar cómo fue que lograron ingresar el teléfono celular; por lo que se realizó una requisa en el pabellón en el que están alojados y se secuestraron 5 teléfonos celulares. Además, se iniciaron actuaciones disciplinarias, administrativas y judiciales contra los involucrados.
El uso de los teléfonos celulares están prohibidos en todos los complejos penitenciarios de la provincia desde el año 2023, y entre el año 2025 y 2026, el gobierno provincial gastó 6100 mil millones de pesos en la compra de inhibidores para las cárceles de la provincia para fortalecer la seguridad en el sistema penitenciario. La ministra de Seguridad, Mercedes Rus aseguró en mayo de este año: «Entrará en funcionamiento el sistema de inhibición de señales y antidrones en las cárceles. Los celulares son armas en las manos de los delincuentes para estafas, pero también para consolidar circuitos entre muros». Además se procedió a la instalación de drones para detectar teléfonos celulares.
Si el uso de los teléfonos celulares están restringidos en las cárceles, las preguntas que surgen son: ¿Funcionan realmente los inhibidores en los complejos penitenciarios? ¿Hay un estricto control en los ingresos? ¿Cómo es posilbe que un grupo de internos se conectaran a un stream en vivo desde el interior del penal cuando está prohibido? Con esto, se deja en evidencia la falta de control de parte del área que conduce la ministra Rus.






