A medida que el calendario político avanza hacia el año electoral 2027, la coyuntura del departamento de Rivadavia comienza a delinear un tablero cargado de incertidumbre y desencanto. A pesar de que la legislación le otorga la posibilidad de aspirar a una reelección, la realidad del actual intendente, Ricardo Mansur, pasa por una encrucijada marcada por el desgaste físico, su avanzada edad y notorias complicaciones de salud. Si bien la prudencia indica que el mandatario no debería presentarse a la contienda, en el entorno más íntimo del oficialismo comunal coinciden en que resulta inverosímil imaginar al «Turco» retirado por completo del juego político.
Ante este panorama, la estrategia que empieza a tomar forma desde el despacho municipal apunta a la sucesión dinástica: impulsar la figura de su hijo, Andrés Mansur. Sin embargo, esta alternativa despierta marcadas dudas dentro del electorado. La trayectoria política del descendiente del intendente es percibida por amplios sectores como pálida y carente de sustento, ostentando un legajo de gestión prácticamente nulo para exhibir ante los vecinos del departamento.
En la otra vereda, el escenario de la oposición tampoco parece aportar el dinamismo ni el atractivo que la ciudadanía demanda. Desde el Frente Cambia Mendoza, el perfil que cobra fuerza —con la venia directa del gobernador Alfredo Cornejo— es el de Hernán Amat, dirigente que hoy ocupa responsabilidades de peso en el área de seguridad a nivel provincial. No obstante, sobre su figura pesan cuestionamientos de similar calibre: se le achaca una escasa capacidad de gestión comprobable y el antecedente de haber sido el secretario de Gobierno durante la administración de Miguel Ronco. En las filas del propio radicalismo no son pocos los que le atribuyen la responsabilidad política de haber dejado escapar la comuna, recordando que durante los últimos dos años de esa gestión estuvo prácticamente al frente del municipio.
La foto política de Rivadavia expone así una oferta acotada a dos nombres que no logran movilizar la aguja del entusiasmo popular ni ostentan cartas credenciales convincentes. Ante dos alternativas que no enamoran a la ciudadanía y un justicialismo que no mueve la aguja, la pregunta que cobra fuerza en los corrillos políticos locales resulta inevitable: ¿existe margen para el surgimiento de un outsider?
Diversos sectores sociales y políticos han comenzado a explorar este camino, convencidos de que el escenario está maduro para que emerja una figura ajena a las estructuras tradicionales, capaz de interpelar a los vecinos y devolverles la expectativa sobre el futuro de la comuna.





