Pese a los controles y las campañas de concientización, son cada vez más los conductores ebrios que protagonizan accidentes de tránsito.
El pasado fin de semana, la Policía Vial de Mendoza realizó estrictos controles a conductores en las rutas mendocinas, de los cuales 28 fueron retenidos por conducir en estado de ebriedad, lo que sigue siendo un número alto en los fines de semana. Sin embargo, pese a estos controles, continúan produciéndose accidentes de tránsito con víctimas fatales a causa de la ingesta de alcohol.
Desafortunadamente, se volvió habitual ver en los diversos portales de noticias cómo muchos de los accidentes de tránsito lo protagonizan personas en estado de ebriedad, lo que deja en evidencia que los controles no bastan y que pese a las multas millonarias, sigue la falta de conciencia. A su vez, muchos de estos accidentes han sido muy conocidos, como los dos efectivos policiales atropellados por un conductor borracho con 2, 65 gramos de alcohol en sangre; o el conductor que atropelló y mató a una mujer y que fue condenado a 8 años.
En la zona Este, hace menos de un mes, un conductor, que además de manejar 2,61 gramos de alcohol en sangre, lo hacía sin carnet de conducir y producto de ese incidente, un hombre de 75 años falleció y su esposa, gravemente herida. Si bien durante los fines de semana se intensifican los controles, no son necesarios para cubrir toda la provincia y siguen produciéndose incidentes viales con ebrios al volante.
Las autoridades viales han implementado medidas estrictas para prevenir estos accidentes, incluyendo controles de alcoholemia en puntos estratégicos de la provincia, en salidas de boliches o fiestas. Sin embargo, parece que estas medidas no son suficientes para disuadir a algunos conductores de tomar el volante después de haber consumido alcohol.
Otra de las medidas que se han puesto en vigencia es la de ‘conductor asignado’, y si bien hay personas responsables, muchas veces terminan siendo víctimas de conductores irresponsables que se suben a sus vehículos, tras haber ingerido una gran cantidad de alcohol. Y esto no es sólo incluye a los jóvenes, sino que son muchos los adultos frente al volante.
La pregunta es: ¿qué se puede hacer para cambiar esta realidad? ¿Es necesario aumentar la presencia policial en las rutas? ¿Se necesitan campañas publicitarias más efectivas para concienciar a la población sobre los riesgos de la conducción en estado de ebriedad? ¿O es simplemente una cuestión de falta de conciencia y responsabilidad por parte de los conductores?





