Había recibido una sentencia a favor de 43 millones de pesos, pero la Justicia revocó el fallo.
La Suprema Corte de Justicia de Mendoza revocó una demanda de un ex interno que reclamó una indemnización millonaria de $43 millones de pesos por daños que recibió mientras estaba alojado en el Complejo Penitenciario de Almafuerte I. El joven fue atacado y tatuado en la cara por otros presos.
En el año 2017, Gustavo Marín denunció haber sido torturado por otros presos mientras se encontraba cumpliendo su condena en Almafuerte I, afirmando que fue tatuado en el rostro, golpeado, pinchado, quemado, le quebraron dos dientes hasta que fue trasladado al Hospital Central. Tras su recuperación, regresó a prisión, pero fue nuevamente agredido, por lo que se le concedió el beneficio de la prisión domiciliaria. El joven habría sido confundido con un rival de la jefa narco Sandra Jaquelina Vargas y uno de los tatuajes decía: «Soy fiel a la Yaqui», y otro «La Jefa».
En el año 2021, el ex interno demandó al Gobierno de Mendoza por daños y prejuicios y exigió una indemnización, que en un principio rondaba los $9.000.000 y la primera sentencia condenó a la provincia a pagarle un total de $43.300.000 millones. Pero, desde la Fiscalía de Estado y el gobierno apelaron la sentencia.
Los jueces de la Suprema Corte de Justicia, Teresa Day y Julio Gómez rechazaron la demanda y confirmaron la sentencia de la Tercera Cámara Civil y Comercial argumentando que había prescripto el caso.
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