Así lo manifestó Armando, integrante de Jugadores Anónimos sobre la adicción de los adolescentes a las apuestas.
La ludopatía es un trastorno psicológico que lleva a que una persona se vuelva adicta a los juegos de azar, casinos, apuestas afectando de manera negativa su vida personal, vocacional y familiar. En un principio estaba vinculada a las personas adultas, pero con el avance de la tecnología y de las redes sociales, muchos adolescentes comenzaron a incursionar en las apuestas deportivas y casinos onlines, volviéndose adictos. En relación a esto, Armando, integrante de Jugadores Anónimos se refirió al respecto.
Las apuestas en los adolescentes se ha convertido en un flagelo y es que ha llevado a que los jóvenes incluso ingresen en sitios de casinos online en horarios de clase, lo que llevó a las autoridades escolares a tomar medidas y prohibir algunos de los sitios. Sobre esto, el integrante de Jugadores Anónimos dijo: «Jugadores Anónimos como organización no tiene una opinión formada porque es unt ema polótico económico y en eso no entramos. Además, muchos padres han concurrido a nosotros y con menores no trabajamos. Es político porque al estaod le conviene que existan estos juegos por la recaudacion que tiene por lso impeustos y es social porque no se informa realmente que es».
Siguiendo la misma línea, Armando se refirió a cuáles podrían ser algunas soluciones: «Creemos que esto se puede solucionar con el diálogo con los padres, maestros, profesores hacia los chicos, hacerles entender que no existe la psoibiidlida de vivir sin trabajar, sin educarse, y no existen la chance de la gran fortuna que s epuede adquirir a través de los juegos. Muchos chicos me dicen que una persona gnaó millones de pesos, pero no dicen cuántas personas no ganaron para que una gane y eso no se informa».
A su vez, el integrante de Jugadores Anómimos resaltó que no basta o no sirve con la prohibición total del teléfono celular, y que el mejor camino es el diálogo, a lo que agregó: «Si no le decimos que es un juego en donde generalmente se pierde y no se gana, lo tomarán como algo de rutina. Además, el grave problema es que se obvia con la publicidad poniendo a ídolos de los jóvenes y los adolescentes lo toman como atractivo y juegan».
Por otro lado, Armando explicó que las apuestas han aumentado en el último tiempo: «La crisis nos lleva a todos a buscar la salvación, entonces las apuestas han crecido por lo que hemos tenido un incremento positivo en cuanto a personas que han comenzado el juego». Pero, sobre esto, también afirmó que han tenido muchas personas que se han sumado a Jugadores Anónimos: «Tuvimos un crecimiento importante con gente nueva que se acercó que cuenta sus problemas y nos sirve porque renueva la esperanza y cuando llega una persona nueva al grupo, la única condición es el deseo de dejar de jugar, y lo demás no importa, pero hemos visto cómo han crecido las apuestas».
El integrante de Jugadores Anónimos marcó una diferencia entre la adicción al juego y otras como al alcohol o los estupefacientes: «Nos damos cuenta cuando una persona tiene adicción con el alcohol o las drogas, pero con el que es jugador compulsivo puede haberse mandado la macana más grande, se lava la cara, se peina y nadie se da cuenta». Es por ese motivo que volvió a recalcar la importancia del diálogo para combatir este flagelo.
Acerca de cómo funciona el grupo de Jugadores Anónimos, Armando expresó: «El jugador cuando toca fondo que puede ser económico, anímico o espiritual y se da cuenta que el juego lo ha destruído, acuden a nosotros donde tenemos las herramientas para poder recuperarlo, para que aprendan a quererse y de indemnizar a las personas que dañamos, específicamente a nuestras familias».
Para finalizar, Armando comentó la importancia del tratamiento para aquellas personas que tengan problemas con el juego: «Se puede vivir bien sin jugar, hay una luz de esperanza para que el jugador compulsivo deje de apostar. El jugador compulsivo necesita todos los días vivir de la adrenalina del juego y como el dinero se empieza a acabar, comienza a hacer actos ilegales». Además, reveló que hay tres finales para los jugadores: «Tiene tres salidas, que son la cárcel, la locura o la muerte y lamentablemente tuvimos compañeros donde no pudimos contenerlos y era tanta la culpa que llevó a la muerte, pero a favor tenemos muchísimos que se han recuperado».
Para aquellas personas que tengan o estén viviendo la adicción al juego, puede acudir todos los miércoles de 19 a 21 a calle Espejo de Ciudad para ser parte de Jugadores Anónimos.





