Verónica Torres, de Autismo Mendoza, habló frente a una problemática habitual en esta época del año y que tiene que ver con la situación que atraviesan los chicos con autismo frente a las complicaciones que genera el uso de pirotecnia.
Torres hizo referencia a cómo lograron la prohibición de pirotecnia en la provincia y a la falta de controles por parte de las autoridades: “Nosotros venimos hace muchos años con el tema de la pirotecnia. Nos agrupamos una buena cantidad de padres y lo que hicimos, en este
caso, fue golpear las puertas de cada municipio, y ahí empezó la prohibición. Se logró que en los 18 departamentos se pudiese prohibir venta, acopio y uso”.
“Nosotros por ahí lo que tendríamos que hacer es animarnos un poco más, denunciar al vecino que sabemos que lo hace, tomar alguna fotografía, pero bueno, lo más difícil creo que es involucrarse”, admitió.
Torres se refirió también a otra cuestión habitual, más allá de la reglamentación vigente: “Está la prohibición, pero de la mano de esto tendrían que haber más controles. No creo que haya un mendocino que no sepa dónde venden. Venden en las redes sociales, en el centro, en las ferias populares, en todos lados hay venta”.
Con la pirotecnia, no se pueden anticipar
La integrante de Autismo Mendoza explicó qué es lo que le pasa a un chico con autismo cuando se arroja pirotecnia: “Hay un 85% de personas con autismo que tiene lo que se llama hipersensibilidad sensorial. Esto quiere decir que la manera en la que percibe los sentidos, sobre todo la parte auditiva, se siente mucho más fuerte. Vos lo podés trabajar a esto, de hecho, nosotros lo hemos trabajado en la casa”.
“El tema con la pirotecnia es algo que vos no podés anticipar. Cuando vos no trabajás con anticipación, es mucho más complejo, y no son diez minutos de pirotecnia solamente dos veces al año. Este año se han tirado todos los días a las doce de la noche. Y ahora ya están tirando, hace más o menos unos diez días, en la mañana, en la tarde, en la noche”, manifestó.
Sobre los efectos que esta situación puede generar, la entrevista comentó: “Esto crea crisis, autolesiones, lesiones hacia otras personas. La crisis de ansiedad es terrible, llanto incontrolado, taquicardia, y después sacarlos de ese estado cuesta muchísimo. A algunos papás nos lleva hasta días. Aún habiéndose refugiado en algún lugar, como el baño o la habitación, igual les hace muy mal”.




