El lugar donde ocurre está a metros de la comisaría pero desde la misma manifiestan que no pueden hacer nada.
Nuevamente los vecinos de Palmira siguen pidiendo una solución para el momento que están atravesando. Esto se debe a que motociclistas hacen ruido con sus escapes en los alrededores de la plaza Sarmiento donde también corren picadas clandestinas por lo que ponen en riesgo a las personas del lugar.
“Hay un grupo de 10 a 15 motos que todas las noches agarran los alrededores de la plaza para hacer maniobras peligrosas y carreras, varios vecinos hemos tenido problemas con estos chicos que redoblan la apuesta por lo que vuelven a pasar anoche. Tuve amenazas porque tuve problemas con uno de ellos y a raíz de eso llamaron a otros en moto y vinieron a increparme”.
Sin ir más lejos, el pasado lunes un adulto mayor salió a pedir que dejarán de hacer ruidos y un grupo de jóvenes lo increpó para querer golpearlo por quejarse.
Si bien esto ocurre frente a la comisaría, los vecinos reciben la respuesta de que no tienen personal para poder controlar esto. “Este es un barrio de gente grande, es muy tranquilo pero la gente tiene miedo. Hay niños autistas que las madres están muy tristes por lo que están pasando acá pero esto empezó a suceder desde que se renovó la plaza porque antes no sucedía “.
De acuerdo a los testigos este grupo de personas se junta a las siete de la tarde y se retiran alrededor de las 5 de la mañana. “Nos cansamos de llamar al 911, a la comisaría pero no tienen personal. Desde la comisaría nos mandan a la municipalidad pero la municipalidad no tiene competencia, nos derivaron a la vial por lo que con los vecinos nos vamos a arrimar”.
“No dormimos de noche, vivimos mal, no encontramos la solución. En la avenida de Palmira también pasa lo mismo porque es una zona de picadas de autos y motos, una zona liberada porque no hay policías”.
De esta manera los vecinos se encuentran preocupados debido a que sus vidas corren peligro no solo por las maniobras peligrosas que realizan sino también por las amenazas que reciben. Además no es vida para los adultos, niños con autismo y vecinos en general.




