La licenciada en psicología Soledad Fuster dio su visión de una situación cada vez más preocupante en el ámbito escolar y no escolar de todo el país, luego del episodio ocurrido en el departamento La Paz.
En diálogo con Radio Regional FM 106.9, la profesional expresó: “Nosotros siempre trabajamos en las escuelas en relación a la diferencia entre los códigos, las bromas, los chistes, que hacemos con personas con quienes tenemos confianza y con quienes sabemos que nuestras risas van a ser compartidas. O sea, son chistes cuando nos reímos juntos, cuando hay códigos”.
“Ahora cuando una situación se dice chiste, broma, pero en realidad es padecida por la otra persona, deja de ser un chiste. Ya comienza a ser desfasada de una burla a una agresión en forma directa. Nosotros no podemos evaluar la gravedad de algo que se dice, sino escuchamos a quien lo está padeciendo en función de cómo lo está pudiendo sentir o cómo lo está sintiendo esa persona”, agregó.
En esa misma línea, Fuster comentó que “el departamento de orientación escolar es muy importante, es parte de la función trabajar en forma conjunta con los docentes, con el equipo directivo, en poder generar instancias ya sea talleres, jornadas, brindar información sobre estas temáticas para sensibilizar, prevenir”.
“También nos toca estar atentos y en comunicación con quienes ven día a día a los chicos en la escuela, para poder ir pensando o identificando de manera temprana indicadores de alarma”, subrayó.
Una delgada línea roja
La psicóloga brindó un ejemplo recurrente en estos casos para explicar con mayor profundidad la situación: “Lo que tenemos que trabajar con los chicos es que una cosa es ser ‘buchón’, como le llaman ellos, que si alguien quiere hablar con el profesor para que pase la prueba, que se lo cuente antes o que estén haciendo un chiste y que alguien buchonee quién tiene, quién escondió, no sé, algún elemento”.
“Ahora, cuando hablamos de violencia, no podemos estar hablando de buchonear, es una situación grave de la cual sos parte porque estás agrediendo a la víctima, porque estás permitiendo que la situación ocurra o bien te posicionas desde un lugar de cuidado y de respeto”, manifestó.
“No se trata de ser buchón, sino de poder reconocer que hay un sufrimiento y que este sufrimiento puede causar daños que duren para toda la vida, e incluso, puede llegar a causar el suicidio del niño, niña o adolescente. Y son las situaciones con las que nos estamos encontrando”, cerró la profesional.




