Alejandro Castro Santander, director del Observatorio de Convivencia Escolar, dio su mirada en relación a una problemática cada vez más frecuente y compleja de abordar. Afirmó que es necesario un programa para abordar cada caso.
El especialista se refirió al tema del bullying y admitió que “hemos estado siempre detrás de los acontecimientos, reaccionando en general, en vez de tener una mirada más preventiva, abordar todas las formas que le permiten al bullying que se alimente”.
Castro Santander recordó que, en Mendoza, a fines del año pasado, se realizó un estudio con una muestra de más de 21.000 alumnos de 2º y 3º del secundario: “Generalmente ahí se notan las mayores dificultades. Y los resultados que dieron permiten trabajar. Por eso las jornadas de inicio de año fueron el tema de la convivencia escolar”.
Aparecen distorsiones
En relación a ese relevamiento, el director del Observatorio de Convivencia Escolar indicó que aparece una serie de distorsiones que los especialistas refieren como aquellos que hacen negocios con el bullying: “Largan cifras y movilizan a toda una sociedad, porque son cifras que, en general, no existen en Argentina ni en el mundo”.
“Se desvía totalmente la investigación cuando se le va a preguntar a los estudiantes y las preguntas no corresponden. Y después están también los otros que hacen negocio con estos fenómenos, que son muy sensibles y los tenemos claramente localizados”, señaló sobre el rol de la prensa.
Se necesita un programa antibullying
Por último, Castro Santander apuntó a las posibles salidas ante este escenario y afirmó que se necesita un programa antibullying: “Un programa amplio para gestionar el clima escolar, por ejemplo, a lo físico, que tiene que ver con el hábitat educativo, con la estructura de la institución, las aulas, cómo están hechas, la iluminación, la ventilación, etcétera, y que influyen en la convivencia y en el aprendizaje”.
“Aspectos que tienen que ver con lo organizativo, por ejemplo, cómo se construyen las normas de convivencia. Esto es un tema siempre muy descuidado. Y otros aspectos que hacen justamente a las interrelaciones. Qué pasa entre los estudiantes, los estudiantes y los adultos, las familias y los directivos y los docentes, etcétera”, concluyó.






