El doctor Daniel Gómez, toxicólogo, dio una serie de consejos y recomendaciones a tener en cuenta a la hora de la calefacción hogareña en épocas de invierno.
En una entrevista con Radio Regional, Gómez explicó los motivos por los cuales el monóxido de carbono puede representar un problema grave: “Primero, porque no se siente, no irrita, no tiene olor. Y lo otro es que viaja dentro de las casas como si fuera un globo. Es más liviano que el aire, por lo tanto, depende de la corriente que haya en esa casa, se va a ir para el fondo, donde no hay tanta corriente”
“Entonces, a una persona que está en la cocina no le va a pasar nada, pero la que está en el fondo, en la pieza del fondo, puede llegar a intoxicarse”, afirmó.
El profesional remarcó además que los síntomas característicos del monóxido pueden pasar de la pérdida de conocimiento al desmayo y la muerte.
Además, aseguró que el problema está en que el monóxido de carbono se produce a partir de combustiones malas, de cualquier cosa menos la electricidad.
Cuál es el más peligroso
Dentro de los artefactos que se pueden encontrar en una casa, Gómez explicó que el de mayor complejidad es un calefón en modo piloto: “El piloto del calefón, en una habitación chica y cerrada, en 8 horas te mata a alguien si está quemando mal”.
“Lo que hay que observar es que la producción de gas en la hornalla, en los hornos, en los pilotos, tiene que ser azul. Si la parte de arriba es amarillita, eso es monóxido de carbono”, agregó.
El toxicólogo también hizo hincapié en otro elemento que se suele utilizar para calefaccionar un lugar: “El brasero tiene dos problemas. Uno es que, si no están bien prendidos los carbones, la leña, cuando se combustiona, larga monóxido de carbono. Y el otro problema es que el brasero dentro de las casas consume el oxígeno, por lo tanto, baja la cantidad de oxígeno en una habitación”.





