Una ART deberá pagar más de 350 millones de pesos a un trabajador que sufrió un infarto en una fábrica. ¿Qué dice la ley?
La Justicia laboral condenó a una Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART) a pagar esa suma a un operario metalúrgico de La Plata, después de que el tribunal determinara que la falta de atención médica de urgencia dentro de la planta, agravó el infarto y provocó secuelas neurológicas irreversibles en un hecho ocurrido en 2021.
Matías Martínez, abogado, explicó a Radio Regional los motivos de la sentencia, qué podría pasar con la nueva ley y afirmó que el caso sienta un precedente: “El tribunal de trabajo número 3 de La Plata se aparta de la etiología del infarto que sufrió el trabajador. No pone el foco en la causa del infarto, sino en la desatención que sufrió el trabajador mientras se infartaba en la fábrica”.
“En un contexto donde hay una saga de leyes que reducen la tutela de los trabajadores de forma ignominiosa y manifiesta, este fallo viene a ser una especie de oasis, porque el tribunal de trabajo hace una interpretación amplia del concepto de la ocasión”, agregó.
En ese mismo sentido, el letrado señaló que “la demanda fue interpuesta contra la empleadora y contra la ART. Hace más o menos un año y medio, la familia de César (Fernández, el empleado afectado) y la empleadora llegaron a un acuerdo conciliatorio, porque César es el sostén de la familia y hace más de 4 años que no percibe ningún tipo de ingreso. La familia llegó a un acuerdo económico para con la empresa, y continuamos el juicio contra la ART”.
El caso
El hecho en cuestión ocurrió el 24 de noviembre de 2021. Según el relato de Martínez, ese mismo día Fernández ingresó a la planta a las 6 de la mañana y luego se dirigió a la enfermería debido a un dolor muy fuerte en el pecho.
Sin embargo, el lugar se encontraba sin personal que ya que el enfermero de turno estaba de vacaciones. Eso originó que el empleado solicitara al supervisor una ambulancia, pero éste decidió llamar un remís. Luego de unos 30 minutos de espera, Fernández fue trasladado en remís a un sanatorio y en el trayecto sufrió un paro cardíaco y una hipoxia.
Los médicos lograron revivirlo pero ya era tarde para que no quedaran secuelas. El empleado quedó con cuadriplejia, hidrocefalia y otras complicaciones neurológicas.






