Es el testimonio de Leonardo Cejas, ex combatiente de Malvinas y quien desde hace 30 años vive en Mendoza.
El 2 de abriil es una fecha muy importante para el país, teniendo en cuenta que se conmemora el Día del Veterano y los Caídos en la Guerra de Malvinas en 1982 y que rinde homenaje a los 649 soldados fallecidos y a los ex combatientes. Para hablar de esta fecha, Fm Radio Regional dialogó con Leonardo Cejas quien fuera integrante del Regimiento 3 de Tablada y que desde el año 1995 se encuentra viviendo en Palmira.
Sobre la sensación que le genera el 2 de abril, el ex combatiente dijo: «Es una sensación de recuerdo de compañeros, de amigos, de gente que se quedó en Malvinas, de compañeros que volvieron conmigo. Son muchas sensaciones encontradas». A su vez, Leonardo afirmó: «Los que vivimos el 2 de abril, para nosotros todos los días es Malvinas, pero se vuelve a poner sobre la mesa Malvinas solamente para esta fecha y luego se deja de hablar. Es un poco lo que nos pasa a los veteranos, y al juntarnos entre nosotros hablamos permanentemente».
Por otro lado, el ex combatiente relató cómo fue que llegó a combatir en la Guerra de Malvinas: «En el mometo del conflicto, yo había cumplido 18 años el 28 de noviembre de 1981, me tocaba el servicio militar que era obligatorio y entré el 1 de marzo de 1982. El 11 de abril de ese año estaba pisando Malvinas, con tan solo un mes de instrucción y me tocó cumplir el rol de llegar a las Islas como tirador de la compañía A del Regimiento 3 de Tablada». Además, Cejas comentó lo poco que tuvo de instrucción previo a la guerra: «En el corto tiempo de instrucción habíamos rendido dos condiciones de tiro y antes jamás había agarrado un arma. Por suerte en la compañía donde me tocó ir con 28 soldados nuevos, había una compañía de soldados que habían hecho el servicio militar hace un año por lo que tuvimos el acompañamiento de ellos que nos fueron guiando todo el tiempo en el que nos tocó estar en la isla». En base a esto, el ex combatiente manifestó que de los 170 que eran en el Regimiento 3 de Tablada fallecieron cinco compañeros.
Acerca de la llegada a las Islas Malvinas, Leonardo Cejas declaró: «Nos llevaron el día 11 de abril, que fue Domingo de Pascuas en aquel año, nos llevaron caminando del aeropuerto al pueblo donde clavamos los primeros pozos que se nos llenaban de agua y estuvimos hasta la noche del 13 de junio donde entramos en combate en la última batalla defendiendo Puerto Argentino. Nos jugó en contra el tiempo de espera de saber si venían o no, era mucha incertidumbre que nos jugó en contra hasta el 1 de mayo que empezaro los bombardeos».
Una vez transcurrida la guerra, el ex combatiente se refirió al mal momento por el que atravesaron como veteranos: «En la posguerra, los que fuimos soldados, en regreso al continente sufrimos un abandono demasiado pronunciado de las Fuerzas Aramdas porque los que eran militares de carrera siguieron con su carrera, teniendo obra social y funciones que cumplir dentro del ejército, en cambio nosotros quedamos a la buena de Dios y como se decía en esa época éramos los ‘loquitos de la guerra’, por lo que fue una situación difícil de sobrellevar». Además, Cejas agregó que los primeros años fueron duros, pudieron reinsertarse nuevamente en la sociedad y pelear por tener atención médica y brindarles apoyo a los ex combatientes que volvieron mal.
En relación a cómo fue su regreso, Cejas expresó: «Me tocó regresar como prisionero en un buque de guerra inglés Camberra, nos desembarcaron en Puerto Madryn y el trato fue realmente muy bueno. Yo, gracias a Dios, a mi familia, amigos que me ayudaron en la reinserción, pude hacerlo bastante bien y al año empecé a trabajar con mi papá que era albañil y en marzo de 1983 entré a trabajar en Entel y eso fue un poco la contención que me ayudó a tener un trabajo y estar un poco mejor, con atención médica que era fundamental».
En la actualidad, Leonardo Cejas disfruta de sus días como jubilado viviendo en la localidad de Palmira, y dijo: «En el año 1995 me vine a Mendoza, a vivir a Palmira, trabajando en Telefónica, me pude jubilar como telefónico y gracias a Dios pude formar mi familia, con mis hijos. Definitivamente encontré mi lugar en el mundo en Palmira».





