Priscila Macari, que es directora ejecutiva de la Fundación ProTejer, brindó una entrevista en Radio Regional 106.9 en donde profundizó sobre la actualidad del rubro de la industria textil y cómo pueden llegar a influir las nuevas medidas del Gobierno nacional.
La baja en los aranceles y la influencia en los precios
“Nosotros no vemos eso, digamos, no vemos que esa baja de precio sea por la baja arancelaria. El peso de cuánto sale el producto, cuánto sale una prenda, cuánto pesa una prenda en el precio final que paga el consumidor en mostrador, no alcanza el 10%. En una prenda de marca premium, como son las marcas que salieron a decir esto, si el arancel bajó 15 puntos para la prenda final, sobre ese 10% no alcanza a representar el 2% del precio. Es decir, que por la baja arancelaria no se explica esa baja de 40% del precio que mencionan”
El precio de la ropa
“Nosotros tenemos un problema en Argentina con el precio de la ropa de marca premium, que tiene que ver con el eslabón comercial. O sea, cuáles son los costos que se le suman al costo del producto en sí una vez que salieron de puerta de fábrica o fueron importados. Y esos costos son 50% la estructura impositiva.
“Después también tenés el tema logístico que pesa mucho en Argentina. Hoy sale más caro enviar un contenedor de Catamarca a Buenos Aires que de Buenos Aires a China para tomar dimensión. El precio de los alquileres, en los shoppings que es donde venden esas marcas, es mucho más elevado que en Estados Unidos, que en el resto del mundo”
“Y también las tasas de interés, que toda la venta en cuotas, las promociones y demás, recargan muchísimo en el precio, hasta un 15%. Todos esos factores hacen que el producto a puerta de fábrica pese un 10% y, por más que haya habido una baja arancelaria, jamás podría explicar ese 40% de baja en los precios. Quizás tenga que ver con alguna baja en el margen de esas empresas en particular, o alguna acción comercial que hayan decidido hacer, pero de ninguna forma se explica por la baja arancelaria”
La industria nacional
“Después hay un margen del importador, que eso lo define cada uno. Y sobre este punto decía que muchas veces le atribuyen a la industria nacional el tema del precio, cuando en realidad tiene que ver con algo comercial. Y que en general no es el mismo sujeto el que produce que el que vende y tiene un local abierto al público”
“Por otro lado, diferenciar el tipo de marca. Hay marcas que son más premium o más de lujo, que tienen además de vender el producto en sí, venden marca, venden lo que implica esa marca, ese status que implica esa marca. Y otro tipo de empresas que no tienen esa construcción de marca alrededor. Por eso en Argentina hay ropa de todo precio, como también lo hay en muchos otros países. El tema es que para analizar el precio de la ropa muchas veces se recurre solamente a ver qué está pasando con estas marcas premium, y no se analiza el conjunto del mercado”
La actualidad del sector
“En general es un sector en Argentina que ha sido históricamente muy fuerte. Tenemos toda la cadena de valor que hacemos desde el alborón en el norte hasta la prenda final, pasando por hilado, tejido, tintorería y confección. Que emplea a más de 540.000 personas en todo el país. Hay provincias incluso que el textil representa más del 40% del empleo registrado industrial. O sea, que es muy importante en términos de la construcción del aparato productivo territorial”
“Ha hecho inversiones récord hasta el 2023. Más de 1.500 millones de dólares en tres años. O sea, que está modernizado, está a nivel mundial en términos de fábricas. Pero últimamente ha sido muy golpeado, como también fue toda la industria y como fueron los sectores productivos en general, por un tipo de cambio apreciado”
“Argentina está cara en dólares, lo que implica altos costos en dólares. Dificultad en la competitividad para poder competir con importaciones y también para poder exportar. Con una población con un poder adquisitivo también muy golpeado, lo que implica menos ventas. Y eso significó que hoy el textil esté de cada diez máquinas, seis frenadas. Esto tiene implicancias importantes porque es un sector, al igual que la industria en general, que la gran mayoría de segmentos está trabajando sin rentabilidad, con rentabilidad cero. Y es una situación que no se puede sostener en el tiempo”
“En el textil en particular ya se ve, según datos oficiales, 150 establecimientos productivos que han cerrado y más de 10.000 empleos registrados privados que se han perdido. Y esto tiene implicancia hoy, pero también tiene implicancia de mediano plazo porque se van perdiendo capacidades productivas que después son muy difíciles de recuperar. En un punto lo vimos en los 90 y vimos lo que pasó y cuán difícil es reconstruir un aparato productivo”




