La médica psiquiatra María Cecilia García abarcó varios temas relacionados a la salud mental en tiempos de crisis. Vinculó esta situación a cuestiones contractuales, enumeró los posibles síntomas y cuáles pueden ser los posibles tratamientos.
En charla con Radio Regional, la profesional hizo referencia a estos puntos y afirmó que “a veces pensamos en la salud mental como un tema individual, pero en realidad es profundamente colectivo. Por lo cual, el contexto en el que vivimos nos afecta. Eso tiene que ver con las condiciones económicas, con qué vínculos tenemos, con la inserción comunitaria que tenemos y el sentido de pertenencia en un grupo que nos pueda contener y que nos pueda ayudar, en el que podamos confiar”.
“En contextos de crisis, ya sea económicas, sociales, políticas, las personas vamos a tener una repercusión en nuestra salud integral. Situaciones como el desempleo, como la inseguridad alimentaria o las dificultades en relación a la vivienda, la discriminación y la dificultad en expresar nuestra identidad cultural, sexual o de género. Las situaciones de violencia que pueden estar totalmente siendo parte del sistema van a hacer que las personas estemos más estresadas, más hiper alertas, que nos angustiemos e inclusive, si esto persiste en el tiempo, que podamos tener algunas situaciones de índole de clínica psiquiátrica, como la depresión, los trastornos de ansiedad o inclusive los consumos problemáticos que pueden ser vinculados a sustancias o pueden ser sin sustancias, como el juego, las compras, el sexo compulsivo”, remarcó la entrevistada.
Desde el punto de vista meramente clínico, García explicó que “nosotros venimos al mundo con un bagaje genético, que son paquetitos de material, de información, que se pueden expresar o no. Las situaciones de contexto, esto que hablábamos, puede ser un factor que modifique la expresión de esos genes. Entonces si yo tengo una genética determinada ante contextos vivenciales adversos, ante experiencias de vida adversas, eso se puede expresar, y en todo caso, hacerme más vulnerable a presentar algún problema de índole psiquiátrica”.
“No siempre es fácil que uno lo pueda detectar en uno mismo. A veces lo detectan las personas que son allegadas a nosotros, que algo está pasando, pero en todo caso sí hay algunas señales que nos pueden alertar a nosotros de nosotros mismos o de lo que le esté pasando a algún ser querido, a alguna persona cercana y que pueden implicar que sea necesario pedir ayuda”, añadió.
La psiquiatra enumeró además una larga lista de posibles síntomas o rasgos a tener en cuenta:
- Todo lo que tenga que ver con cambios muy abruptos, por ejemplo, soy una persona que duerme habitualmente seis horas por día y de repente paso a dormir dos o paso a dormir entrecortado o necesito dormir 12 horas.
- Cambios en la alimentación, pérdida de interés en cuestiones que a esa persona le gustaba mucho y disfrutaba mucho, que ya no lo puede hacer.
- Aislamiento o situaciones que podrían tener que ver con un hábito placentero que la persona hacía, por ejemplo, me gusta tomar una copa de vino en alguna comida familiar en ese contexto social o me gusta jugar algún juego de azar en una situación particular con amigos o con mi pareja, pero empiezo a hacerlo sola, aislada, empiezo a tomar alcohol para poder bajar a la noche y para poder dormir.
- Estar muy angustiado y sentir que esa angustia persiste y no resuelve, que es todo el día o la mayor parte del día, la mayor parte de los días de la semana.
- Tener pensamientos muy desesperanzadores en el cual uno no se imagina un futuro posible mejor y que te motive a hacer algo para cambiar la situación en pos de un deseo, de un objetivo o ideas, ya del tipo de no querer vivir más, la vida no tiene sentido.




