El investigador, escritor y especialista en Gestión de la Convivencia Social y Escolar, Alejandro Castro Santander mantuvo una entrevista en Radio Regional en el marco del debate que se plantea en todo el país respecto a la situación en el ámbito escolar y la relación entre padres, hijos y docentes.
Castro Santander hizo referencia en primer lugar a cómo es el trato que se le da al acoso escolar en la escuela: “Hoy como que el bullying es el árbol que nos está tapando todo el bosque de la convivencia, nos hemos quedado en un aspecto y nos estamos olvidando la complejidad que tiene. O sea, estamos sacando una norma exclusivamente para el bullying cuando deberíamos hablar desde lo positivo, de la convivencia en el ámbito de las instituciones educativas”.
“Es muy complejo lo que nos toca trabajar con el tema de la violencia en el ámbito de las instituciones educativas, que ya no es solamente en el ámbito, sino también cuando entra todo el tema de Internet y de las redes sociales”, aportó.
En ese mismo sentido, el especialista agregó que “es un tema que nos hemos tomado en joda. No medimos las consecuencias reales, vivimos reaccionando en vez de ser proactivos, tener claro que son cosas que pueden pasar y tratar de trabajarlas, porque los padres dejan a sus hijos en la escuela y confían que la escuela se los está cuidando”.
La disciplina en la escuela
Castro Santander también hizo hincapié en la importancia del criterio a la hora de sancionar a los alumnos: “Nunca fue una solución, en realidad los que sufrimos el tema de las amonestaciones sabemos que había abuso también, con el tema de la amenaza solamente. La pregunta es, si sacamos las amonestaciones, ¿qué otra cosa podemos poner que signifique límite? Ese es el tema, porque si no caemos en este otro extremo, ¿qué pasa cuando pasa algo importante? ¿En qué queda? ¿Cuál sería la sanción?”.
“Si no querés emplear el término castigo o corrección, por dónde va y bueno, y ahí seguimos mal. Hay instituciones que lo manejan muy bien y hay otras que lo hacen muy mal y sufren las consecuencias, porque vos le ponés un límite a un chico, que es lo que más necesita, y se dispara para cualquier lado”, explicó el entrevistado.
El rol de la familia
El investigador también trazó una relación entre la escuela y el hogar: “El límite lo que hace de alguna manera es proteger, está protegiéndolos a ellos y está protegiendo al resto. Son temas que forman parte de la formación docente que se perdió, los directivos perdieron también un poco el control en todas estas cosas, y la culpa tiene que ver a veces con el mal uso, con el abuso de estas herramientas”.
“Los que primero perdieron la autoridad en relación a los chicos fueron los padres. Yo creo que esto fue una consecuencia. De a poco las últimas generaciones se fueron perdiendo un poco también, son cambios sociales importantes que hemos sufrido como sociedad. Y después ponerse también en cómplice de sus hijos, esto lo hemos visto mucho”, concluyó.





