Arístides Álvarez, exdirector del instituto Zona Oeste y director de la Asociación Civil Si nos reímos, nos reímos todos, habló tras el caso que conmocionó al país, en donde un joven de 15 años mató a uno de 12 e hirió a otros alumnos en una escuela de Santa Fe.
Desde su experiencia, Álvarez admitió que el hecho podría haberse evitado: “Si fue un caso de bullying realmente, hubo varias cosas que se dejaron de lado, se pasaron por arriba, y eso podría haber quizás evitado este trágico desenlace. Porque cuando hay alguna situación de acoso, de maltrato, de discriminación, si se decide intervenir, involucrarse a fondo, se termina esto, se combate fácilmente”.
“Primero hay que involucrar a todos, y cuando hablamos de todos, los primeros que se tienen que involucrar son los chicos que están viendo esta situación, los espectadores. El que hace bullying a otro lo hace para ejercer una relación de poder desigual, para amedrentar y asustar a los otros, y si los chicos que están viendo esto no acompañan, va a dejar de hacerlo”, señaló el entrevistado.
Sobre el rol del estado y las instituciones ante estos casos, el especialista apuntó que No todos los colegios tienen un gabinete psicopedagógico: “No hay presupuesto para estas cosas. Los municipios generalmente tienen algún equipo que está integrado por una psicóloga, una trabajadora social, y que hacen un gran laburo, pero son dos o tres. Y acá estamos hablando de una población de quince, dieciséis mil habitantes, que es bastante, entonces no alcanzan”.
“Hay una negación permanente de estos hechos, en muchas instituciones, no en todas, porque hablar de bullying no es buena prensa para la escuela, entonces escondemos la tierra debajo de la alfombra. Este es otro error”, remarcó.
Hechos que podrían repetirse
A manera de conclusión, Álvarez admitió que “no quiero ser pesimista con esto, pero creo que la sociedad está en un grado de violencia tal, que estos hechos se van a seguir sucediendo, lamentablemente”.
“Estamos pagando la consecuencia de muchos años de no mirar, escuchar y atender a estos pibes y dejarlos solos con su celular. Y esto se agravó en la pandemia y continuó. Y además de eso, un mensaje de los adultos que es totalmente violento y de odio”, cerró el director de Si nos reímos, nos reímos todos.




