El letrado habló sobre las modificaciones que podrían aparecer en el nuevo código y afirmó que “siempre los efectos de las reformas se pueden apreciar recién transcurridos, más o menos, dos años de su implementación. Es decir, si se pone en práctica en el día de hoy el nuevo código, habrá que esperar más o menos dos años para saber si fue productivo”.
En ese sentido, López Carribero admitió que es partidario de no modificar el código: “Estoy convencido que tenemos un código bueno, tal vez habría que agregar delitos relacionados al cibercrimen, porque la tecnología fue avanzando, y en ese punto la legislación quedó un poco atrasada”.
“En las grandes ciudades de nuestro país, no se observa que haya una prevención atendible, ese profesionalismo de la policía está bastante desgastado. Pero no es un problema del código penal, sino de la prevención policial”, agregó el profesional en charla con Radio Regional.
La baja de imputabilidad
El abogado penalista también hizo referencia a la posible modificación de la baja en la edad de imputabilidad: “Hay situaciones que meritúan estudiar la posible baja de la imputabilidad, pero también cuando se señala eso, siempre se queda corta esa apreciación, porque nunca se dice para qué tipo de delito”.
“O sea, es lo mismo un homicidio que un contrabando, y no es lo mismo, o un robo con armas que una estafa. Habría que estudiarlo delito por delito, no en forma genérica”, manifestó.
Más delitos, más presos
Por otro lado, López Carribero puntualizó sobre la situación actual de los establecimientos carcelarios en el país y cómo creció el delito: “Cuando yo me recibí de abogado había 11.000 presos, ahora hay 56.000. Entonces que alguien señale la puerta giratoria, pero con los números, porque si hubiese una puerta giratoria, tendríamos que estar con los mismos niveles de presos de hace 32 años.
“Entonces yo ahí hago otra observación, ¿hay más delitos? Sí, hay más delitos, claramente. La población creció, pero también hay más presos”, remarcó.
La polémica resocialización
Por último, el entrevistado tocó otro tema complejo, que tiene que ver con la resocialización de los condenados, y manifestó que “sí hay. Ahora, si usted me dice, ¿hay mucha? No, no hay mucha, hay poca. Después vamos a ver si falla el sistema o fallan los presos. También es muy concreto que hay gente que no quiere resocializarse, eso también existe”
“Hay que hacer una clasificación de los delitos por los cuales fue condenado. No es lo mismo haber sido por violencia de género o por abuso sexual, que por una estafa. Pero que el estado tuviese que tomar más precaución, sí, para eso también existe el patronato de los liberados, pero que cumplen una función muy superficial. Podría haber un control más estricto, lo que requiere más presupuesto, más gente, más preparación, aumentar los impuestos, etc.”, concluyó el especialista.




