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San Martín: “a los 13 años salía a cosechar y hoy a los 24 años soy ingeniero”

Joel Sánchez es el ejemplo de que con sacrificio y esfuerzo se puede llegar lejos, a pesar de que a veces  las situaciones de la vida sean difíciles.

El joven de 24 años, oriundo de San Martín dialogó con Radio Regional para contar su historia e  inspirar a otros jóvenes a estudiar y a no abandonar sus sueños.

La vida no fue nada fácil para Joel, quien debió enfrentar situaciones complicadas desde pequeño, cuando ingreso a la escuela secundaria, cursando el primer año, su padre falleció por lo que tuvo que salir a trabajar en la cosecha con apenas 13 años.

“Empecé a estudiar en la escuela técnica en el 2010, en primer año tuve el desagrado de que fallece mi papá entonces la situación se complica porque mi vieja era ama de casa en ese momento y nosotros éramos todos chicos, yo tengo tres hermanos más. Mi viejo trabajaba en negro y era la fuente de ingreso principal por lo que nos quedamos sin nada, mi mamá no tuvo otra salida que empezar a limpiar casas pero no era suficiente porque no conseguía trabajo entonces no queda otra que empezar a cosechar porque en ese momento yo tenía 13 años, mi hermano 14 y  mi hermana 12, no había forma de que una empresa no contratará porque éramos menores y la única salida posible era la cosecha, donde no tenés que ser mayor  para trabajar” comentó Joel.

La experiencia de la cosecha no fue nada fácil al principio, hasta que con sus hermanos le fueron agarrando la mano. De mirar a la gente que ya tenía experiencia para cosechar hasta dormir en el camión que los llevaba a la finca, pasando por distintas “changas” el joven aseguro que se mantenía  motivado gracias a la unión familiar y  el deseo de estudiar para salir adelante.

“No teníamos ni idea en la cosecha, mirábamos y le copiábamos a la gente que cosechaba mucho. Me acuerdo que ganábamos $70 el día y en un buen día llegamos a $100, nos pasaba a buscar el camión a las 5:30 de la mañana y nos llevaba hasta la finca, nosotros aprovechábamos el viaje del camión para ir durmiendo a pesar de que tenía la chapa fría. La época de la cosecha nosotros la arrancábamos con Damasco en diciembre y la terminábamos con la uva criolla en abril y después ya nos empezamos a buscar changas el resto del año. Yo trabajé para una empresa de gas repartiendo garrafas, después trabaje en un taller de pintura, siempre pensando en qué la única forma de salir de eso era estudiando, nosotros éramos felices a pesar de que no se está bien en ese momento, tenés frio, estas sucio y no te pagan bien pero sabiendo que con esfuerzo  podes salir, no tiene que ser así toda la vida, con esa mentalidad nos formó mi mamá, ella nos impulsaba siempre y con mis hermanos fuimos muy unidos y eso nos ayudó bastante” siguió Joel.

Cuando terminó el secundario el joven se inscribió en la facultad y empezó a estudiar ingeniería electromecánica. En ese momento Joel trabajaba en la empresa “Cartellone”, desde la misma le brindaron horarios flexibles para que llevara adelante sus estudios.

El trabajo y el estudio hicieron que Joel se mudara a la ciudad de Mendoza, para lograrlo estuvo viviendo en una residencia de la Universidad Tecnológica y se inscribió a todas las becas que encontraba, desde fotocopias hasta comedores. “Era una época difícil, todos tus amigos empiezan a salir, a comprarse cosas,  a disfrutar la vida y vos ahí sentado estudiando y trabajando. El primer año no me fue del todo bien y tuve que redireccionar y  sacrificar algo que era muy preciado para mí, que era venir a San Martín  los fines de semana a ver a mi familia, eso me permitió ponerme al día y no tuve que recursar materias” detalló el ingeniero.

El Joven cursando tercer año de la universidad se quedó sin trabajo por una reducción de personal en la empresa donde trabaja, por lo que decidió destinar toda su indemnización a los estudios hasta conseguir un nuevo empleo en “Fecovita”.

Finalmente el ingeniero se recibió el pasado 2 de agosto de este año, sumergido en un mar de lágrimas pero muy feliz por estar rodeado de su familia y seres queridos que siempre lo apoyaron y motivaron a seguir con la carrera.

“Cuando me recibí me dieron la noticia de que en la empresa que estoy trabajando me iban a ascender y que ya estaba oficializado como ingeniero, no te imaginarás cómo es ese momento, uno cuando recuerda todas las cosas que pasó y por donde anduvo, por eso después hice una publicación en la red social Linkedin, principalmente para mostrarle a los chicos de que se puede, que no se desmotiven, que no crean que siempre tiene que ser así, que a pesar que las situaciones sean difíciles porque te aseguro que no fue fácil, se puede salir adelante, a pesar de que van a encontrarse con personas que los van a tirar para atrás pero también con otras que lo van a impulsar y los van a ayudar a cumplir sus sueños” relató Joel.

El ingeniero se recibió con una computadora del gobierno que había comprado por $10000 y no quiso dejarla frente a la posibilidad de rendir con otra computadora más moderna que sus amigos le ofrecían. Sinónimo de humildad es la vida de Joel, quien pide que se aprovechen las becas que se brindan en los centros de estudios pero que también esas becas sean para personas que realmente lo necesitan.

Los hermanos del joven siguen su ejemplo y se encuentran estudiando motivados por el sacrificio y triunfo de Joel. “mi hermano como había dejado la secundaria en un momento se reintegró y terminó la secundaria y fue abanderado, ahora está haciendo una tecnicatura en seguridad e higiene y mi hermana está estudiando técnica radióloga y mi otro hermano que tenía 12 años cuando falleció mi papá ahora está estudiando también técnico electromecánico así que seguimos todos adelante” finalizo Joel.

Por redacción.

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