jueves , 16 agosto 2018

San Martín: una familia que vive en un colectivo abandonado solicita ayuda

Se trata de una familia compuesta por un matrimonio y 4 chicos que van desde los 20 a los 9 años. Solicitan que el Municipio les brinde asistencia para poder contar con los servicios de electricidad y agua potable.

 

FM Regional 106.9 se acercó hasta calle Marquez y Cánepa, del barrio Ambrosio en el departamento de San Martín para contar la historia de Jorge Perales, un jubilado que vive junto a su familia integrada por su mujer y sus cuatro hijos de 20, 11, 10 y 9 años, en un colectivo abandonado.

 

Por falta de recursos e ingeniándoselas como pueden, desde hace varios meses que han adoptado como “su hogar” el colectivo en desuso que aparece en las fotos. Pero la situación se complica por estos días debido a las bajas temperaturas que están haciendo y a que la luz solar es menor que en otras estaciones. Ésto teniendo en cuenta que no cuentan con los servicios básicos como electricidad y agua potable.

 

Es por ello que a través de nuestro medio esperan poder llegar a las autoridades correspondientes, y recibir de esa manera algún tipo de ayuda que les permita mejorar sus condiciones de vida, sobre todo la de los niños.“Es complicada la situación,  yo quiero que me pongan la luz, pero no pasa nada, vienen a medir, a sacar fotos,   hemos ido a la Municipalidad, Edeste vino y tomó medidas, pero después no vinieron más hasta la fecha. Tendrían que venir y dar una respuesta, porque no se puede vivir así. Nosotros tenemos cuatro niños chicos acá y somos dos personas mayores”, expresó Jorge.

 

En tanto su esposa, detalló: “Nosotros cerramos por el frío las aberturas, pero no tengo ninguna seguridad de nada acá. Tiene que venir alguien que sepa dar una respuesta, una persona que tenga mando, porque sino no nos dan soluciones. El reclamo principal es la luz y el agua propia, porque el agua que estamos ocupando es brindada por los vecinos. Somos 6 personas y yo tengo un problema de salud, así es que cuando bajo del micro, después no vuelvo a subir durante todo el día porque no puedo estar subiendo y bajando. Después a las 7 de la tarde los chicos y nosotros nos vamos a dormir, porque abajo no se puede soportar el frío, entra aire por debajo del micro, por los costados, por todos lados, entonces nos refugiamos como podemos”.

 

“Hacemos la comida en el fuego y velamos por nuestros hijos, pero le pido a las autoridades que se pongan la mano en el corazón y que nos ayuden a velar por ellos. Nosotros como padres no los vamos a dejar desamparados, pero ellos también deben tener cargo de conciencia. Hace unos meses que vivimos así, mi marido es jubilado, en tanto yo estoy pensionada y tengo problemas al corazón, hace un año sufrí un ACV y de ahí no quedé muy bien”, agregó la mujer, para terminar de dar detalles de la problemática que están atravesando y de la cual esperan poder salir con la ayuda correspondiente.

Por redacción.
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